Consultas repetidas
Muchas personas recargan la misma página durante días. Para el titular es tráfico inútil; para ellas, tiempo perdido.
Unhuequín avisa por correo electrónico cuando hay una plaza libre en servicios con cita o reserva limitada: una cita que alguien anula, fechas nuevas que se abren, una mesa que se queda libre. Solo avisamos: la reserva se hace siempre en el canal oficial del titular.
Cuando un servicio con plazas limitadas se llena, la única forma de conseguir sitio es volver a mirar una y otra vez, esperando a que alguien anule o se abran fechas nuevas.
Muchas personas recargan la misma página durante días. Para el titular es tráfico inútil; para ellas, tiempo perdido.
Una anulación de última hora a menudo se queda vacía, aunque haya alguien que la habría aprovechado.
La escasez atrae a webs que cobran por "conseguir" plazas o se hacen pasar por el canal oficial.
La persona deja dicho qué busca una sola vez y nosotros le avisamos cuando aparece.
Dónde, entre qué fechas y en qué franja horaria. Con varias opciones a la vez si le sirven. Solo pedimos un correo electrónico.
Agrupamos las búsquedas por recurso: una sola comprobación, a ritmo pausado, sirve a todas las personas que esperan lo mismo.
Si aparece un hueco que encaja, enviamos un correo con el enlace al canal oficial. La persona reserva allí, por sí misma.
Unhuequín no vende, no reserva y no gestiona plazas. Su único trabajo es llevar a la persona adecuada al canal oficial en el momento en que hay sitio.
Una consulta nuestra sustituye a muchas visitas repetidas de personas que solo quieren saber si hay sitio.
Las anulaciones se vuelven a ocupar antes porque avisamos enseguida a quien está esperando.
Menos consultas al teléfono o al mostrador preguntando si se ha liberado algo.
Quien busca plaza llega a su web, no a intermediarios que cobran por la reserva o imitan su marca.
Leer la disponibilidad que publican otros es el centro del servicio, y lo hacemos con reglas escritas que aplicamos a cada fuente antes de consultarla.
Si existe una API o un programa de integradores, lo usamos o lo solicitamos antes que cualquier otra cosa.
Pedimos permiso y nos adaptamos a las condiciones que nos indique cada titular.
Límites estrictos de consultas por hora y por día, a ritmo pausado y sin picos. El titular puede fijar los suyos.
Solo comprobamos lo que alguien ha pedido, y cada comprobación se usa para todas las personas que esperan lo mismo.
Nunca eludimos captchas, inicios de sesión ni límites, ni usamos redes de proxies para ocultar el origen.
Si la fuente responde con errores o nos pide frenar, el sistema se detiene solo y avisa para revisarlo.
No retenemos, compramos ni cobramos plazas. La reserva es siempre de la persona, en el canal oficial.
No usamos logotipos, colores ni textos de terceros, ni republicamos sus datos: solo lo necesario para el aviso.
Si un titular nos pide que dejemos de consultar su fuente, lo hacemos sin más.
De las personas que usan el servicio solo guardamos el correo, sin cookies ni rastreadores. Los datos no se venden ni se ceden.
Unhuequín es un proyecto independiente. El servicio funciona de principio a fin y lo estamos abriendo poco a poco, fuente a fuente, a medida que cerramos el acceso con cada titular.
Estamos empezando con pocos servicios. Cuéntanos qué te vendría bien: con tus respuestas decidimos qué construir después.
Nos gustaría integrarnos por la vía que prefieras: una API oficial, un acuerdo o un permiso con las condiciones que fijes. Te contamos con detalle qué consultaríamos, con qué frecuencia y cómo nos identificamos.